
El concepto de desconexión digital ha venido cobrando cada vez más fuerza en los últimos años y está siendo incluso objeto de debate y regulación legislativa.
Si en dos de nuestros posts hablábamos sobre el rápido avance en las TICS y la brecha digital que le acompaña y de los esfuerzos de las empresas por sumarse a la digitalización de sus procedimientos, cabe mencionar el impacto que tiene sobre los empleados contar con herramientas que les permiten estar conectados a cualquier hora y desde cualquier lugar, en definitiva, siempre disponibles. Esta posibilidad de estar continuamente operativos implica que los avisos puedan llegar en cualquier momento, pero ¿debo atenderlos? El eterno dilema de quienes lo sufren y al que el derecho a la desconexión digital quiere hacer frente.
Gracias a todos los avances en el campo de las tecnologías y las comunicaciones, el trabajo en remoto es una realidad ¿Cuántas veces hemos oído que el teletrabajo ha llegado para quedarse? Y es que el tiempo ha demostrado las numerosas ventajas, tanto para los empleados como para las empresas, que esta forma de trabajo ofrece, permitiendo, entre otras cosas, una mejor conciliación de la vida personal y una mejor gestión de los tiempos y la productividad. Ahora bien, es precisamente en el contexto del teletrabajo en el que más se ha acusado la dificultad para establecer dentro de unos límites el principio y el fin de la jornada. Pero se trata de que la desconexión digital no sólo aplique a quienes teletrabajan, sino que sea extensible a la mayoría de las modalidades de trabajo.
¿Qué es la desconexión digital?
La desconexión digital lo que busca es proteger el derecho de los trabajadores a desconectar de la jornada laboral, evitando que deban trabajar fuera de su horario o contestar mensajes y llamadas en los periodos de descanso.
Son varios los países que desde hace años han abordado este tema incluyendo en su legislación medidas concretas para garantizar la desconexión de los empleados, públicos y privados, respetando su tiempo de descanso. En España dicho derecho viene reconocido desde 2021 y en los últimos meses ha experimentado importantes avances. Junto a la propuesta de reducción de la jornada laboral ordinaria a 37.5 horas semanales se acompaña una regularización más estricta de la desconexión digital y van siendo múltiples las sentencias judiciales que han condenado la vulnerabilidad de este derecho.
¿Qué importancia tiene la desconexión digital?
Si el bienestar personal es importante, no lo es menos el laboral y precisamente la importancia de la desconexión digital reside en la necesidad de encontrar el equilibrio entre ambos para evitar la fatiga física y mental que provoca la sobrecarga de trabajo y la presión.
Pero eso no significa que la desconexión digital esté enfocada exclusivamente al terreno laboral, hablamos del ámbito del trabajo porque es objeto de regulación, pero no menos importante, sino puede que más, es la desconexión habitual de plataformas, redes sociales o dispositivos electrónicos en general. Se habla incluso de adicción a la tecnología como la nueva epidemia del siglo XXI por lo que tomar tiempos de descanso digital resulta beneficioso en muchos sentidos:
Salud mental. La preocupación por estar continuamente conectados y al corriente de todo lo que ocurre puede provocar ansiedad, estrés y un sinfín afectaciones psicológicas llegando incluso a convertirse en una dependencia enfermiza. Cierta distorsión de la realidad a la que nos someten perfiles que proyectan una imagen o un estilo de vida perfectos, pero falsos y engañosos, provocan una inseguridad y una vulnerabilidad que puede desembocar en trastornos de conducta mucho más serios.
Bienestar emocional. Desconectar digitalmente nos permite conectar con la realidad y sentirnos más vinculados a nuestro ambiente incluso a nosotros mismo, permitiéndonos un tiempo y un espacio para la reflexión o la dedicación a actividades de menor carga analógica.
Bienestar físico. Las horas que pasamos sentados frente a las pantallas provocan sedentarismo y numerosas patologías asociadas a la inactividad. La falta de sueño es otro de los problemas clave relacionados ya que el uso prolongado de pantallas y a la luz azul que emiten provocan trastornos en los patrones de sueño, así como problemas visuales o auditivos si lo acompañamos además de cascos u otros dispositivos sonoros.
Bienestar social. Es cierto que la tecnología nos acerca a quienes están lejos y nos permiten ampliar nuestra red social, pero también lo es que puede mermar la calidad de las relaciones. Llegamos a mantener conversaciones a través de las redes con quien tenemos al lado, lo que implica una pérdida importante de habilidades comunicativas orales y escritas. Todo ello puede llevarnos incluso al aislamiento y a la pérdida de contacto con el entorno.
Conclusión
En definitiva, las empresas deben adquirir el compromiso con sus empleados para garantizar el respeto por su tiempo de descanso evitando comunicarse con ellos fuera de su jornada laboral.
El trabajador, por su parte, también debe establecer unos límites personales y ejercer su derecho a no estar localizable, con el fin de mitigar la sobrecarga mental y el estrés por estar siempre operativo.
Debemos seguir con especial atención y cuidado las novedades legislativas ya que la previsión es que los cambios entren en vigor este mismo año. El Gobierno está buscando endurecer las medidas y las sanciones a quienes, a partir de entonces, no las cumplan. No sabemos exactamente cuándo, pero el cambio no parece estar muy lejos.
La realidad es que se está forjando un nuevo paradigma en el que la sociedad está tomando cada vez más conciencia sobre el control de su tiempo de trabajo y de descanso y en el que las empresas buscan mejorar el clima laboral y la calidad del trabajo.
En PGPlanning, buscamos ofrecer la mejor solución tecnológica para las empresas y empleados cuyo negocio se basa en el trabajo a turnos, pero apostamos por el uso racional de la tecnología pensando siempre en el bienestar de las personas.
